VIERNES 13 PARTES 2 y 3 para Ultramundo

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Las dos secuelas de la afamada película de Sean S. Cunningham Viernes 13 (Friday The 13th, 1980) son comentadas ampliamente con una reseña y un apartado dedicado a cómo se gestaron. Ambas películas dirigidas por Steve Miner funcionan correctamente como productos “Slasher”, con sus aciertos y errores. De Viernes 13 Parte 2, comento que “Miner logró una de las mejores secuelas de la saga, con una duración ajustada de 80 minutos sin contar créditos finales y cambiando de asesino en serie ya definitivamente”. Lean el artículo completo aquí.

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De Viernes 13 Parte 3: “Steve Miner cumplió con su cometido al entregar un producto hecho para satisfacer a los fans más dispuestos a divertirse en los cines donde se estrenaba la película. De hecho, “Viernes 13 Parte 3” es una de las partes más apreciadas por los fans de la saga. Y casi, casi, la secuela más querida. Aunque uno prefiera la segunda parte al ser bastante más concisa y no perderse demasiado en intentar crear suspense ni en secundarios graciosos como los personajes de Shelly (Larry Zerner) y el hippy fumeta Chuck (David Katims)”. Lean el artículo completo aquí.

“El Mimado de la Abuelita” (Grandma’s Boy)

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Le corresponde a El Mimado de la Abuelita (Grandma’s Boy, Fred C. Newmeyer, 1922) ser el primer largometraje interpretado por Harold Lloyd. El motivo principal de que el cómico silente no haya alcanzado la fama de sus colegas Charles Chaplin y Buster Keaton se debe a que Lloyd exigía a los cines que querían reestrenar sus cortos y películas el acompañamiento de un organista en vez del clásico pianista, y que aparte pedía desmesuradas cantidades de dinero a las televisiones por los derechos de emisión de su obra. Con el paso del tiempo, Lloyd ha ido recuperando fama gracias al DVD y las emisiones por televisión de sus películas (yo mismo le descubrí en unos ciclos de madrugada de aquel entrañable “Cineclub” de La 2) y merece estar a la altura de Chaplin y Keaton. Con obras maestras, muy buenas películas o menos logradas, pero siempre es gratificante recuperar su filmografía. Incluso en su etapa sonora nos podemos encontrar joyas como Cinemanía (Movie Crazy, Clyde Bruckman, 1931) y otras sorpresas a recuperar, las cuales espero poder ir reseñando poco a poco. Debo anotar que para el anecdotario he utilizado el pack con 10 DVD’s que editó Universal en el año 2008 de la obra de Lloyd, en el que venían textos de Guillermo Balmori. Una información que usaré en futuras entradas.

grand1El origen de El Mimado de la Abuelita se basa en la película Tol’able David (Henry King, 1921), uno de los mayores éxitos de taquilla de la época que contaba las desventuras de un joven tímido que deberá demostrar su valentía en un momento dado. Harold Lloyd decidió rodar una historia parecida a la de la película de King, pero evidentemente llevándola a su terreno: la comedia. Sin embargo, El Mimado de la Abuelita contaría con un trasfondo dramático que sirviese de armazón a la historia y perfilase a los personajes. En especial al protagonista, paradigma de los personajes de interpretaba Harold Lloyd: un hombre corriente que se enfrenta a las adversidades con tenacidad y que sale victorioso gracias a su tesón. Prueba de que Lloyd se tomaba en serio la comedia es que dedicó seis meses de preproducción para perfilar los gags.

Lloyd se rodeó de su equipo técnico habitual, con el director de confianza Fred C. Newmeyer en labores de realización, el director de fotografía Walter Lundin (un nombre importante en la carrera de Lloyd), el rotulista H. M. Walker, la actriz Mildred Davis, con su rostro de muñeca de porcelana, como interés amoroso del protagonista y algunos actores de la “compañía Lloyd” como Charles Stevenson o Dick Sutherland. Todos ellos con el productor Hal Roach supervisando la película. Roach no estaba muy convencido de que dotar a la película de elementos dramáticos funcionase (De hecho Lloyd tuvo que rodar más gags de los previstos para complacer al productor), pero la extraordinaria acogida de la taquilla a El Mimado de la Abuelita dio la razón a Harold Lloyd. Además, sus otros dos competidores en el cine cómico reconocieron la grandeza de la película: Buster Keaton y Charles Chaplin, quien sentenció: “Es una de las películas mejor construidas argumentalmente de las que he visto”. Lloyd se despedía así de los cortometrajes.

grandmasflashbackYa desde el comienzo veremos cómo desde su más tierna infancia el “mimado de la abuelita” es un chico retraído del que todo el mundo querrá aprovecharse, incluido el matón de la escuela (Charles Stevenson) al que tendrá que hacer frente una vez crecido. Y es que ambos competirán por el amor de la chica (Mildred Davis) entre gags visuales de ambos estrechando sus manos por detrás de ella, creyendo que sujetan la mano de la chica. El “mimado” será constantemente humillado por el matón, llegando al extremo de que éste le arroja a un pozo. Impagable el momento en el que vemos en un plano detalle, antes de que el “mimado” sea arrojado al pozo, una etiqueta en su traje que asegura que no se encoje si se moja. Al salir del pozo pingando, observaremos que su traje se encoge hasta dejar al “mimado” con aspecto ridículo. Aún más en ridículo quedará cuando tenga que intentar echar a un vagabundo de aspecto terrorífico (Dick Sutherland), sin éxito alguno.  Será su abuelita (Anna Townsend) a escobazos la que se encargue de repartir justicia.

La abuelita dará al nieto el traje que solía llevar su abuelo para reponer el traje encogido y así asistir a una fiesta en casa de la chica. Un traje “único” que también llevará, casualidades de la vida, el criado negro de la chica. Entre situaciones divertidas con gatos y bombones, el matón llegará allí para degustar los “deliciosos” bomones de la chica . El vagabundo inicia una serie de robos en el pueblo y las fuerzas vivas tratan de juntar voluntarios. Entre los que deben capturar al vagabundo se encontrará un aterrado “mimado”, presa de un pánico atroz. Su abuelita le contará cómo su abuelo se convirtió en héroe en plena Guerra de Secesión. Y es que el abuelo venció el sólo a una legión de soldados del ejército del Norte gracias a un amuleto mágico que le dará la valentía necesaria. El abuelo vence, también es cierto que gracias a su torpeza.

grandmas-dedoEl “mimado” recibe el amuleto y se va por el vagabundo, comenzando así una sucesión de persecuciones y equívocos  para culminar con una fenomenal pelea con el matón local que pondrá a prueba al “mimado”. Huelga decir que en este tramo de cinta, Harold Lloyd  hace gala de su agilidad y acrobacias increìbles (recordemos que sin uso de dobles y teniendo en cuenta que un par de años antes del rodaje de esta cinta tuvo su famoso accidente con una bomba que le costò dos dedos de la mano derecha), como por ejemplo cuando se agarra a la parte trasera de un coche a toda velocidad por la carretera al tratar de unirse al grupo que intenta dar caza al vagabundo. Una segunda mitad de película trepidante.

Al éxito de El Mimado de la Abuelita contribuyó el que logremos simpatizar con el personaje de Harold Lloyd, una fotografía y movimientos de cámara impresionantes (encima de automóviles o cuando el “mimado” encañona con el dedo al vagabundo y saluda a un vecino sin darse cuenta de que se desvía del vagabundo) y una bien medida progresión dramática que desemboca en el inevitable final feliz, en donde el héroe acaba triunfando sin ayuda de amuletos. Con toda justicia, se convirtió en el título más célebre de Harold Lloyd junto con El Hombre Mosca (Safety Last, Fred C. Newmeyer y Sam Taylor, 1923) y El Estudiante Novato (The Freshman, Fred C. Newmeyer y Sam Taylor, 1925)

LOS SOPRANO (1ª Temporada) para Ultramundo

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Un repaso completo a la primera temporada de la serie que puso patas arriba a la televisión. Cabe destacar que escribí esta larga reseña de la primera temporada de Los Soprano un año antes de la triste muerte de James Gandolfini, pero por diversas ciscunstancias se pospuso su publicación hasta hoy.  Sirva pues de homenaje a Gandolfini y a una serie “que aprovecha para hablar básicamente acerca de la condición humana, un término que puede sonar pretencioso pero al que no encuentro otro término parecido menos “Rimbombante” (…) A que la visión de David Chase se haga realidad contribuye un equipo técnico y artístico sobresaliente, empezando por los directores que se toman los episodios como si de películas se tratasen, continuando por el propio Chase y su equipo de guionistas a los que coordina, siguiendo por los profesionales en todos los apartados técnicos y acabando por un reparto en estado de gracia y en los “Papeles de sus vidas” “. Para leer el artículo al completo, con los capítulos desmenuzados, vayan aquí.

“LUPIN III: EL ORO DE BABILONIA” para Ultramundo

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La tercera película protagonizada por el famoso ladrón de guante blanco Lupin III tiene como curioso atractivo la presencia de Seijun Suzuki tras las cámaras, en lo que supone una película correcta pero cuyo conjunto no acaba de ser satisfactorio del todo. Tal como comento en mi reseña: “Una película que en líneas generales es correcta pero que se ve perjudicada por una animación no demasiado cuidada y un progresivo desinterés en la historia dividida en una primera parte más enfocada a la comedia y una segunda más dirigida a la acción, con una coda de ciencia ficción. A pesar de todo, al menos por mi parte, me quedan por ver las anteriores películas para comprobar de primera mano si realmente son mejores”. Para leerla al completo, simplemente hagan clic aquí.

Sean Young

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No soy Julia Roberts y podía haberlo sido” Sean Young.

“La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo” – Dr. Eldon Tyrrell en “Blade Runner“.

Con la contundente frase que encabeza este artículo se refiere la buena de Sean Young a lo que pudo ser su carrera y no fue. Podía haber sido toda una megaestrella a día de hoy con la facultad de poder elegir los proyectos que quisiera  y cobrar millonadas por ello. Pero dos cosas se pusieron por en medio: la mala suerte que la acompañó desde que se hizo famosa y su carácter “dulce y encantador” que asustó (por no emplear una palabra más fuerte) e hizo fruncir el ceño a cuantos cineastas, actores, jefes de estudio y demás personal de Hollywood se cruzaron en su camino.

En Louisville, Kentucky, en Noviembre de 1959 uno podía encontrarse en un gimnasio cualquiera o corriendo por las calles a un joven boxeador negro llamado Cassius Clay preparándose para irse a las olimpiadas de Roma…o estar en la sala de partos de un hospital cualquiera de la ciudad para contemplar el nacimiento de Sean Mary Young, una hermosa niña morena que con pocos añitos ya le interesaban disciplinas como la danza, por lo que estudió con una importante compañía de Nueva York y ejercía de modelo en sus ratos libres. Seguramente fue durante una sesión fotográfica cuando se dió cuenta de su innegable fotogenia y que bien podría dedicarse al mundo de la actuación. Así que cogió las maletas y de la costa Este se trasladó a la costa Oeste sin más armas que su talento y su genio, dispuesta a triunfar en la ciudad de los más dulces sueños y las más tenebrosas pesadillas.

ford_and_youngTras un par de papelitos y ser rechazada por Spielberg para el papel de Marion Ravenwood a causa de su juventud en “En Busca del Arca Perdida”, logró su sueño: tener un papel importante en una película de prestigio. Ridley Scott se fijó en ella para el papel de la replicante Rachael en “Blade Runner” y el resto fue historia. Memorables fueron las secuencias en las que Deckard (Harrison Ford) revela a Rachael su naturaleza androide y la escena en la que ambos acaban enamorándose mientras suena el tema de amor compuesto por Vangelis . Según confesó Young a Paul M. Sammon, el autor del magistral libro “Future Noir:The Making Of Blade Runner”, ésta es su película predilecta. Durante el complicado rodaje no hizo muy buenas migas con Harrison Ford, quien en posteriores entrevistas confesaba que en toda su carrera sólo tuvo problemas con una actriz. Nunca citó el nombre de esa actriz, pero todo el mundo sabía a quién se refería. Aunque en su momento no funcionase en taquilla, “Blade Runner” se convirtió pronto en película de culto y más tarde en el clásico que es hoy. En Hollywood tomaron nota de Young y pasaron por alto sus problemas con Ford, pensando que debió ser su inexperiencia y juventud la que causó sus conflictos.

Tras este clásico de ciencia ficción, llegaron otros dos proyectos de cine fantástico a manos de Sean y que prometían mucho:  el más importante, la adaptación de la novela de Frank HerbertDune”, que acabó por dirigir David Lynch tras “traspasarle” el proyecto Ridley Scott precisamente para hacer “Blade Runner” (casualidades tiene la vida). Allí interpretaba a Chiani, el interés amoroso de Kyle MacLachlan/Paul Atreides. El papel no era muy jugoso que digamos (seguramente cayeron muchas de sus escenas en el montaje final de la película, que de 4 horas pasó a dos) y la película fue un sonoro batacazo comercial. El siguiente proyecto se trataba de una fantasía para los niños titulada “Baby, el Secreto de la Leyenda Perdida”, que co-protagonizó con el “Gran Héroe Americano” William Katt. Aquí comenzaron los legendarios problemas de Sean con su mal carácter, puesto que no congenió nada con Katt y, como consecuencia, se dedicó durante el rodaje a quitarle su silla plegable justo cuando se disponía a sentarse. Así todos los días. Otro fracaso en taquilla del que se recuperó con No Hay Salida”, al lado de un por aquel entonces emergente Kevin Costner y que fue todo un éxito sorpresa.

youngwoods-1Quizás con un buen éxito se aplacaría sus mal genio, pensaban en la Meca del Cine. Pues no. Sus dos siguientes películas y lo que pasó entre sus focos marcaron el resto de su carrera. Oliver Stone la fichó para Wall Street”  pero tuvo una buena dosis de broncas en el rodaje con el director hasta el punto de que éste se vengó en la sala de montaje acortando sensiblemente su papel. Mucho peor le fue con el protagonista Charlie Sheen, quien harto de la actriz, le pegó un cartel a la espalda que rezaba :”Soy una puta“. Las malas lenguas dicen que el último día que la tocaba rodar, trató de llevarse el vestuario de su personaje ya puesto. Un miembro del equipo la retuvo justo antes de que la actriz se montara en su coche. Sean Young decidió despojarse de su ropa y montó desnuda en el automóvil. Una historia no muy fiable, pero como decían en “El Hombre que Mató a Liberty Valance”: “Entre el hecho y la leyenda, imprime la leyenda”. Bastante más mítica (por lo muy mal que fue) y dañina fue su relación con James Woods durante el rodaje de “Impulso Sensual”. Ambos actores intimaron en el set de rodaje  mientras Woods estaba ennoviado con su pareja de aquel entonces Sarah Owen. Lo que pasó después es bastante confuso. Lo único cierto es que la pareja Woods-Owen denunció a Sean por acoso. Entre otras lindezas, Woods la acusó de dejar una muñeca rota en el portal de su casa y dejar mensajes amenazadores en su contestador automático. Young negó los hechos y llamó de todo menos guapo a Woods. Todo se resolvió con un acuerdo económico antes de llegar a un mediático juicio. Pero el daño ya estaba hecho y los cotillas, revistas, programas del corazón y demás aves coprófagas hicieron su Agosto con los pormenores del caso. La opinión pública dictó sentencia: “Sean Young está como un cencerro”

Aún así, la actriz guardaba tres ases en la manga: tres papeles que callarían bocas, la darían prestigio y cimentarían su estatus de estrella. El primero fue en Delitos y Faltas de Woody Allen, pero el cineasta neoyorkino cortó su papel en la sala de montaje. Si tendría algo que ver el mal café de la actriz o se debió simplemente a una decisión artística es algo que sólo sabe el de Manhattan. El segundo papel era el de la película-evento de la temporada, ni más ni menos que Batman”, con Tim Burton al frente. El personaje de Vicki Vale  estaba interpretado por Sean, pero la actriz sufrió una caída de caballo durante un descanso en los alrededores del estudio Shepperton británicos frácturándose la clavícula. Kim Basinger fue su sustituta y sobra decir que Batman” fue un taquillazo descomunal. El tercer papel era el de Suspiros Mahoney en la muy infravalorada adaptación de Dick Tracy” realizada por Warren Beatty. Como muchos se temían no congenió con Beatty y fue despedida por “diferencias creativas“. Las malas lenguas dicen que se negó a pasar por la cama de Beatty y que eso influyó mucho en su despido (al final Madonna se hizo con el papel y la cama). Y así se fue por el retrete su estrellato.

youngcover_lEncima, siguió teniendo problemas de todo tipo con estrellas como Nicolas Cage en Pájaros de Fuego” o Michael Caine en Seducción Peligrosa. Los de los cada vez más devaluados premios Razzies a lo peor del año se acordaron de ella por su doble papel en Bésame Antes de Morir”. Y el remate definitivo llegó cuando, después de su oportunidad fallida de actuar en el primer “Batman”, quiso aparecer en su esperada secuela, “Batman Vuelve“. Por supuesto, en el papel de Catwoman. Había un problema: Michelle Pfeiffer ya había sido elegida por Tim Burton.  No hay problema. Armada de valor y sin sentido del ridículo alguno, se plantó en el despacho de Burton disfrazada de Catwoman  dispuesta a conseguir el papel y hacer cambiar de idea al director. Según afirma la leyenda, cuando la secretaria de Tim Burton avisó por interfono a su jefe de que se aproximaba una mujer vestida de Catwoman  a su despacho, éste salió escopetado al lavabo a esconderse. No hubo encuentro entre Young y Burton, pero eso no desanimó a la actriz, que se paseó por platós televisivos varios con su traje casero. Fue su final. Todo Hollywood se cachondeó de la actriz, que a día de hoy sigue defendiendo su actuación (“Si Jim Carrey o Sean Penn lo hubieran hecho les habrían aplaudido por sus pelotas”). La por aquel entonces desconocida directora Jane Campion le ofreció ser la protagonista de El Piano”, pero Young estaba embarazada de su primer hijo y tuvo que decir “no“. Holly Hunter se llevó el papel y el Oscar. Lo mismo ocurrió cuando estuvo embarazada de su segundo hijo y Martin Scorsese quiso contar con ella para Casino” en el papel que interpretaría Sharon Stone.

seanyoung_1Hoy en día Sean Young es, como diría Martin Landau en Ed Wood”, “un espantapájaros”. Después de su divertido papel en Ace Ventura” (“cuerdas fuera“) protagonizó películas de serie B, comedietas de tercera como Doctor Jekyll y Ms. Hyde” (recuerdo verla en Tele 5 llevándome las manos en la cabeza cada poco; los efectos de transformación no estaban nada mal eso sí), thrillers eróticos a cual más patético (no se pierdan si tienen oportunidad Motel Blue”, más que fallida cinta donde Sean hacía pareja con una Soleil Moon Frye intentando enterrar su imagen de Punky Brewster  tratando de venderse como “sex symbol”. Tremendo.) y filmes directos a video o televisión, la cual le ha permitido hacer pequeñas apariciones en series como “Urgencias” o” CSI”. Siempre ha tratado hacer propósito de enmienda, hasta el punto de pagar en una ocasión allá por el año 2000 una página de publicidad en publicaciones cinematográficas varias dando las gracias a los que confiaron en ella para los rodajes en los que participó en aquel año. Pero las sigue armando. Como cuando en el año 2006 se intentó colar en la fiesta de los Oscars que concede la revista Vanity Fair (el fiestorro por excelencia en Hollywood) para ser expulsada sin contemplaciones por los seguratas. En el año 2008, durante la entrega de premios del Sindicato de Directores Americano, gritó desde su asiento a Julian Schnabel  mientras pronunciaba un discurso, siendo expulsada por la fuerza del lugar. Reconoció su problema con el alcohol y se fue a una clínica de rehabilitación. En el año 2010 participó en el “reality show” “Skating with the Stars (Patinando con las estrellas)” sin que armase problemas. Pero en el año 2012, trató de colarse en la fiesta de los Oscars que concede la revista “Vanity Fair” y acabó peleándose con los de seguridad, pasando la noche en comisaría. Parece que no aprendió de los ocurrido en el 2006.

Lo último que se sabe de Sean Young es muy triste. Mientras escribo estas líneas, Ridley Scott tiene el proyecto de perpetrar hacer una película basada en el universo “Blade Runner”. La actriz pidió a los fans que boicoteasen dicho proyecto debido a que la productora Alcon no tiene intención de emplearla de nuevo en el papel de Rachael. Y además llamó insistentemente a las oficinas de Ridley Scott para hablar con el director. Éste no contestó sus llamadas. Así están las cosas para Young, la cual firma autógrafos y acepta posar para las cámaras de quienes la reconocen por Hollywood.

“Ghost in the Shell 2: Innocence”, “It (Eso)” y un recuerdo para James Gandolfini en Ultramundo

Ghost_in_the_Shell_2_Innocence-986433099-largeMis artículos esta semana publicados en Ultramundo consisten en dos reseñas y un pequeño obituario. Por un lado, “Ghost in the Shell 2: Innocence”, secuela de la celebérrima “Ghost in the Shell”En 1995 se estrenaba en los cines japoneses “Ghost in the Shell” (Kôkaku Kidôtai, Mamoru Oshii, 1995), una de las películas manga más conocidas de todos los tiempos que bebía de numerosas fuentes literarias como la literatura “Cyberpunk”de William Gibson (“Neuromante”, “Quemando Cromo”) y cinematográficas, con la seminal “Blade Runner” (íd, Ridley Scott, 1982) a la cabeza explorando temas sobre el límite de lo humano y lo artificial. Basada en el manga homónimo de Masamune Shirow, “Ghost in the Shell” (Kôkaku Kidôtai, Mamoru Oshii, 1995) fue un gran éxito taquillero y crítico incluso en occidente, donde fue una de las más claras infuencias de los hermanos Wachowski a la hora de desarrollar “Matrix” (The Matrix, Wachowski Brothers, 1999). Todo un fenómeno que originó libros, series de animación y Merchandising de todo tipo. (Seguir leyendo aquí)

It_Eso_TV-644420327-large Por otro, “It (Eso)”, la famosa adaptación en formato miniserie de la novela de Stephen King con la memorable intervención de Tim Curry como el payaso Pennywise: En 1986 se publicó la novela “It” (“Eso”), un libro de más de mil páginas que contaba la batalla épica ambientada en los años 50 entre siete niños contra un ser malvado que se nutría principalmente de los niños del pueblo de Derry y que adoptaba la forma de un payaso haciéndose llamar “Pennywise”. Cuando “Eso” volvía a las andadas en los años 80, los siete niños ya crecidos debían cumplir la promesa de acabar con él en caso de que regresara. Todo un gran éxito en ventas para Stephen King y uno de sus libros más queridos por sus fans. (Seguir leyendo aquí)

Y para finalizar, un pequeño recuerdo al tristemente desaparecido James Gandolfini, recordado por siempre por sus intervenciones como secundario en películas varias de los años 90 y por ser Tony Soprano en “Los Soprano”. Pueden leerlo aquí.

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“Calles de Fuego” (Streets of Fire, Walter Hill, 1984)

streets“Crecido” tras el éxito de “Límite 48 Horas”, Walter Hill se dispone a hacer la película definitiva para adolescentes: un musical de acción basado en canciones clásicas del Rock N’ Roll de los años 50. La Universal le “impondría” canciones ochenteras producidas en su mayoría por los legendarios Jim Steinman y Jimmy Iovine, pero por lo demás Hill tendría plena autonomía creativa en lo referente a guión, elección de reparto formado por actores jóvenes no demasiado conocidos por aquel entonces como Michael Paré, Diane Lane o Willem Dafoe y diseño de producción con grandes decorados construidos en los estudios Universal. Planteada como la primera película de una trilogía centrada en el personaje del solitario Cody (Michael Paré), “Calles de Fuego” acabó estrellándose en la taquilla para acabar convirtiéndose en película de culto con el paso de los años y en una de las cintas más apreciadas de un Walter Hill hoy convertido en reliquia de una forma de entender el cine de acción (o, mejor dicho, el cine en general).

Los títulos de crédito ya nos advierten de que la película será “Una fábula de Rock n’ Roll en otro tiempo y otro lugar”, advirtiendo así del carácter fantasioso de la historia. Un mundo que mezcla elementos de los años 50 (los coches, los “diners”, las bandas de macarras, la música instrumental de Ry Cooder) con otros más puramente ochenteros (las canciones, los neones que iluminan la noche) y que le sirve a Walter Hill para hacer una mezcolanza de géneros: el cine de acción, el musical y el cine del Oeste que Hill tanto ama. Basta con ver el nombre de su protagonista, Cody, (el nombre del mítico “Buffalo Bill”), recién salido de “La Guerra” (¿de Secesión?). O realizar el ejercicio mental de sustituir la ciudad por el típico poblado del Oeste, a los policías por ineficaces sheriffs, a los malvados moteros por jinetes o a los bares por “saloons” con sus bailarinas y cantantes. “Calles de Fuego” cuenta con un comienzo explosivo rodado con energía, con Ellen Aim (la bella Diane Lane) en pleno concierto rodado como si del videoclip ochnetero más lujoso se tratase y siendo secuestrada por Rave Shaddock (Willem Dafoe ya demostrando ser experto en tipos turbios en su primer papel en Hollywood) y sus secuaces. El anterior novio de Ellen Aim, Tom Cody (Michael Paré en el principio y fin de su carrera, condenada a series “B” varias) entrará en acción pagado por el novio y manager de la cantante (Rick Moranis), yendo hacia el rescate con la ayuda de la dura McCoy (Amy Madigan).

Si Hill se propuso hacer la película de adolescentes definitiva, quizás no lo consiguió en lo que a taquilla se refiere, pero sí consiguió una cinta de justo culto en líneas generales: hay acción, tiros, explosiones y peleas épicas a martillazos para los que quieran acción, besos apasionados bajo la lluvia para quienes busquen amor, coches, héroes y heroínas de una pieza, un diseño de producción para admirar y que acaba siendo otro de los protagonistas de la película y excelente música atronadora y operística (característica de las producciones de Jim Steinman) en el principio y epílogo, música “rockabilly” y “blues” de perfecto acompañamiento para Cody y clásicos de los 80 a cargo de Dan Hartman y The Fixx. Pero lo que acaba uniendo todos esos elementos es la dirección de un Walter Hill que, pese a estar influenciado por los videoclips de la época (ésta película, junto con “Purple Rain”, son dos ejemplos de libro para enseñar la estética de la MTV en los 80), acaba dando un aliento clásico a la acción, sea a base de clásicas cortinillas que actúan como transición entre escenas o dirigiendo peleas a hostia limpia a la vieja usanza. Hill acabó logrando el western definitivo para los adolescentes de los 80. No es poco.